
MENSAJE DE LA LIX ASAMBLEA PLENARIA DEL EPISCOPADO SOBRE LA MOVILIDAD
HUMANA
CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA
LIX ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA
1.
Los Obispos de Colombia, reunidos en Asamblea
Plenaria, con un recuerdo de amor y
veneración a la familia de Nazaret, de Jesús María y José, peregrina, fugitiva
y radicada como extranjera en Egipto, conscientes del deber de la Iglesia
Católica de atender integralmente a todas las personas y grupos, determinamos
estudiar la situación de tantos colombianos y extranjeros que por los motivos
más diversos se alejan de su lugar de origen y se movilizan a lo largo y ancho
del territorio nacional y aun fuera de él.
2.
Son ellos migrantes, desplazados, deportados,
itinerantes y todos los que por un tiempo continuado dejan sus hogares o que ni
siquiera tienen punto fijo de residencia.
3.
Es un problema social que afecta la vida de muchas
personas y la economía del país. Es también un problema religioso que cuestiona
las estructuras y el quehacer de la Iglesia Católica.
4.
Por eso el Episcopado lanzó una investigación social
para aclarar y precisar el problema. Apoyados en ella y en el Magisterio de la
Iglesia, los Obispos hemos tomado decisiones pastorales en favor de los
compatriotas y extranjeros que constituyen la Iglesia en movilidad.
5.
Además de las personas que realizaron la investigación
nos acompañaron en la Asamblea, Obispos que en la Santa Sede y en varios países
se ocupan de los migrantes e itinerantes.
También estaban con nosotros los representantes de organismos
internacionales o colombianos dedicados a la promoción de los Derechos Humanos
y a la atención de los desplazados.
LA MOVILIDAD
HUMANA UNA CARACTERISTICA DE NUESTRO TIEMPO
6.
El mejoramiento y crecimiento de los medios de
transporte, los cambios económicos y políticos de los países y, en muchos casos la maldad humana, han causado y
propiciado que hoy se vaya de un lugar a otro con más frecuencia.
7.
Algunos de esos aspectos de la movilidad satisfacen el
deseo de descanso, la inquietud artística o científica, o la devoción
religiosa. En dichos aspectos se incluyen los turistas y los peregrinos.
8.
Otras personas se tienen que alejar por tiempos largos
del sitio de residencia: son los pescadores o marinos, los transportadores, los
aviadores y los agentes viajeros; su profesión les exige esas ausencias.
9.
Hay quienes son itinerantes: sin lugar fijo recorren el mundo como la
gente de los circos y los espectáculos, los gitanos y otros nómadas.
10.
Las circunstancias económicas mueven a muchos a buscar
trabajos temporales de cosechas, de minería en regiones distantes de la suya
propia, que ofrecen ganancias intensas pero breves.
11.
También existen familias enteras de origen rural que
dejan el campo por motivos políticos o económicos y vienen a engrosar el
problema habitacional y laboral de las ciudades.
12.
A esto debemos agregar los miles de colombianos que se
trasladan a distintos países o que han sido detenidos en cárceles extranjeras.
13.
Finalmente los casos que más duelen: aquellas personas
que, perseguidos hasta la muerte en su propio hogar por agentes de la violencia
y el mal, tienen que huir sin rumbo fijo en búsqueda de paz y de apoyo, casi
siempre sin encontrar la mano amiga que oriente y acoja y en la espera de que
la autoridad pública detenga las causas de tales desplazamientos forzosos y
proteja de verdad los Derechos Humanos.
DIOS ESTA AHI
14.
Los colombianos tienen fe, saben que Dios un día
ejercerá justicia en los malvados y tendrá misericordia con los
desposeídos. Pero Dios actúa por medio
de las creaturas; El nos proporciona inteligencia y corazón para aprender a
conocer las tragedias humanas y para amar al hermano desconocido que cae en la
desgracia.
15.
Dios viaja con el desplazado y se traslada con el
migrante. Lo importante es que nosotros lleguemos a tiempo antes de que esos
hermanos pierdan la esperanza. Compartimos con ellos la sangre y la fe. Dios
nos pregunta hoy: ¿Dónde está tu hermano?.
16.
Todo el mundo tiene derecho a movilizarse y tiene
también derecho a permanecer en el lugar propio o regresar a él. El Estado tiene el deber de garantizar esos
derechos y la Iglesia Católica como Madre debe acompañar a sus hijos donde
quiera que están y ofrecerles el Evangelio de Cristo, que ilumina la vida, la
Misericordia Divina que acoge en la dificultad y el culto que nos une a Dios.
EXHORTACION
17.
Por eso nosotros, los Obispos colombianos hacemos
llegar nuestra voz de Pastores:
18.
A todo ciudadano colombiano debe impactarle la
situación de sus connacionales que forzados por las circunstancias económicas
o, lo que es peor, víctimas de la violencia han dejado sus hogares y se
encuentran sin rumbo y sin esperanza en sus vidas.
19.
A toda persona sensible ante lo social le preocupará
el ver la situación de las familias que habiendo sido llamadas a la unidad
sufren una continuada o cíclica separación por razones del trabajo itinerante
del jefe del hogar, sea este el hombre o la mujer.
20.
Los fieles cristianos se sienten comprometidos en
solidaridad y caridad para ayudar con fórmulas novedosas de acción pastoral a
todos aquellos que voluntaria u obligadamente salen del marco de su comunidad y
no pueden vivir la vida cristiana.
21.
A los sacerdotes y demás agentes de la pastoral
parroquial y supraparroquial los invitamos a dedicar lo mejor de sus esfuerzos
a la grey no establecida en un lugar.
A
las entidades oficiales y organizaciones no gubernamentales les decimos
que
conviene trabajar interinstitucionalmente y que Obispos, sacerdotes, religiosos
y laicos ofrecemos nuestras estructuras y nuestras ideas, en colaboración
estrecha, para una acción efectiva en la liberación de los males enunciados.
22.
A los que sufren la deportación y el exilio, el hambre
y la desubicación les pedimos que se aferren a su fe y no pierdan la esperanza;
hemos leído en sus rostros la presencia de Jesucristo y nos comprometemos a
estar muy cercanos para restablecer en ellos el amor a la vida y a motivar a
quienes tienen el deber y la capacidad de lograr el orden y la paz.
23.
A los comunicadores y agentes de los medios, les
agradecemos su presencia activa en nuestra Asamblea y, en nombre de todos los
afectados por la movilidad los exhortamos a difundir la verdad de tales
situaciones y a motivar a sus lectores, oyentes y televidentes para que
contribuyan efectivamente a solucionar los problemas vitales de sus hermanos.
24.
Anunciamos dos publicaciones sobre el tema que hemos estudiado:
en primer lugar un Directorio Nacional de Pastoral de la Movilidad, que sea el
punto de referencia de toda actividad social y religiosa en favor de los
migrantes e itinerantes. En segundo lugar, una colección de libros que
contendrán los resultados de la investigación sobre Derechos Humanos y
desplazamiento interno, y así mismo las nueve monografías referentes a los
temas de movilidad que hemos tratado.
25.
Finalmente, en este Año Internacional de la Familia,
nos dirigimos de nuevo a la Sagrada Familia de Jesús, María y José; Ella
también vivió el exilio por amenazas de muerte. Que desde el cielo miren y
protejan a todos nuestros itinerantes y viajeros, deportados y desplazados. Y
que los hogares de los colombianos permanezcan alerta para abrir las puertas y
los corazones a los a hermanos que en el cuerpo y en el alma sufren la lejanía
y la soledad.
Santafé de Bogotá, D.C., 4 al
9 de julio de 1994