II Encuentro continental Migración, Refugio,
Desplazamiento
interno y Trata de personas
Reunidos en el II Encuentro Continental de Migración, Refugio y Desplazamientos
y con la presencia del Arzobispo Secretario del Consejo Pontificio para
La adopción del modelo económico neoliberal y de políticas de ajuste
estructural para adaptarse al contexto globalizado, incrementa la pobreza e
inequidad social. Esto genera e intensifica en varias regiones y ciudades de
nuestro continente, una cultura de emigración hacia otros países de la región y
principalmente hacia Estados Unidos y Europa en búsqueda de nuevas expectativas
y oportunidades de vida.
Por otro lado, el fantasma del terrorismo internacional, acentúa en los
propios países el endurecimiento de los controles para el ingreso de las
personas que quieren o son forzadas a migrar. Actualmente, en los Estados
Unidos, país de destino de migrantes latinoamericanos y caribeños, se preparan
proyectos de ley que priorizan exageradamente la seguridad nacional,
criminalizan a los migrantes y militarizan las fronteras entre países.
Legislación que no abre caminos justos y viables hacia la residencia permanente
y ciudadanía, sino que expulsaría a millones de inmigrantes, impidiendo la
reunificación familiar y trayendo consigo la amenaza de un continente más pobre
y dividido.
Adicionalmente, la expansión del conflicto colombiano y su agravamiento,
tiene repercusiones en las regiones fronterizas, generando un movimiento
permanente y silencioso de solicitantes de refugio y refugiados, hacia países
vecinos, particularmente Ecuador, Panamá, Venezuela y Costa Rica, y en una alta
migración colombiana fuera de América Latina. Al mismo tiempo, los Estados
receptores viven sus propias crisis internas y la mayoría tienen limitados
recursos para acoger a las víctimas del conflicto colombiano, así como hondas
preocupaciones desde la perspectiva de la seguridad interna.
Otro elemento que causa preocupación, es que en América Latina y el
Caribe, hay un creciente aumento de un sector vulnerable de la población que
son víctimas de Trata: cada año miles de personas, la mayoría mujeres y niños,
son engañadas, vendidas, coaccionadas o sometidas de alguna manera a
situaciones de explotación de las cuales no pueden escapar. Constituyen la
mercancía de una industria mundial que mueve miles de millones de dólares y que
está dominada por grupos de delincuentes explotadores muy bien organizados que
operan con impunidad.
Por otro lado, es importante señalar los significativos aportes económicos,
culturales, religiosos y políticos, que la comunidad migrante brinda al
desarrollo de las comunidades de origen y destino.
Frente a esta realidad, los participantes de este II Encuentro
Continental identificamos algunos problemas, que piden respuestas pastorales y
que presentamos a continuación:
Migración:
• La pobreza estructural y la falta de acceso a una vida más digna, que sigue
incrementando las migraciones internacionales e internas
• La desintegración familiar en los países de origen y de destino de los
migrantes.
• La situación de irregularidad:
a) debida a legislaciones restrictivas, el aumento en los controles
fronterizos, los altos costos para la regularización migratoria y la concepción
del migrante como criminal.
b) que impide el acceso a la ciudadanía y a sus consecuentes derechos y
deja a los migrantes en condiciones de vulnerabilidad, discriminación y
explotación.
• La debilidad en la articulación de la pastoral a nivel regional, entre
las Iglesias de origen, tránsito y destino de los migrantes.
Refugio y Desplazamiento:
• La falta de voluntad de los gobiernos en la aplicación coherente de
políticas públicas, armonizadas a los instrumentos internacionales de
protección a los refugiados y a los desplazados internos y al Plan de Acción de
México .
• La situación de irregularidad en que viven los solicitantes de refugio
rechazados y los muchos que ni siquiera se presentan a solicitarlo.
• La discriminación y xenofobia que sufren las personas en situación de
refugio.
• La violencia, especialmente el conflicto armado en Colombia.
• La debilidad en la articulación entre las Comisiones Nacionales de
Pastoral de Movilidad Humana, en el tratamiento a las personas en situación de
refugio y desplazamiento.
Trata de personas:
• Poco conocimiento de la temática y de las organizaciones que trabajan
a favor de las víctimas e trata de personas.
• La falta de políticas públicas y programas para prevenir la trata de
personas y proteger a las víctimas.
• La criminalización de las víctimas de trata de personas y la falta de
intervención para punir los tratantes.
• El incremento en el reclutamiento de niños, adolescentes y personas en
situación de pobreza para la explotación laboral, sexual y el turismo sexual, y
crecientes amenazas que sufren las víctimas de trata de personas y sus
familiares por parte de las redes de tratantes.
Un aspecto muy fecundo del fenómeno migratorio es su dimensión religiosa
que acaba siendo, en realidad, símbolo de su densidad humana y consistencia
ética.
Es muy significativo el paradigma migratorio, como experiencia religiosa
de significado universal, que
En la medida en que la humanidad hace de la tierra un lugar de disputa
y, de sus bienes, una ambición de acumular, ella se vuelve mezquina, de
dimensiones estrechas, que no le convienen ni la realizan.
Recordemos que a la luz de la fe “No tenemos aquí ciudad permanente,
sino que buscamos la patria futura” (Hb. 13, 14): “Amen al inmigrante, porque
también ustedes fueron inmigrantes en Egipto” (Dt. 10, 19),. “Practicad la
hospitalidad” (Rom. 12, 13), recomendaba San Pablo a los cristianos de Roma.
La experiencia de Jesús identificándose con su patria, pero traspasando
todas las fronteras geográficas de Israel, todas las fronteras raciales y
religiosas, derribando todos los prejuicios nos indica que la “pastoral de
movilidad humana” consistirá siempre en extender las fronteras del corazón y de
la mente, derrumbando los prejuicios que aprisionan a las personas y, mostrando
cómo la presencia del “otro” es una preciosa oportunidad para darnos cuenta de
nuestras propias limitaciones y descubrir la belleza de la fraternidad, en la
libertad de la relación respetuosa y acogedora del “otro”.
La experiencia religiosa acaba confirmando que las migraciones no son un
fenómeno secundario, periférico, accidental y desprovisto de sentido humano, al
contrario, son constitutivas de la historia y señalan hacia la vocación más
profunda de la propia humanidad.
En los últimos años, el trabajo realizado por
Migración:
• Cooperación y coordinación, gracias
también al Pontificio Consejo para
• Incidencia política articulada entre las organizaciones de migrantes,
organizaciones de la sociedad civil, organismos gubernamentales e
internacionales e Iglesias.
• Promoción de la religiosidad popular, como un elemento de integración,
identidad y solidaridad entre los migrantes.
•
• Casas y Centros de apoyo a los migrantes a lo largo y ancho del
continente.
• La formación de agentes de pastoral de
Refugio y Desplazamiento:
• Acogida, asistencia humanitaria y capacitación a personas en situación
de refugio y en situación de desplazamiento.
• Red de coordinación interinstitucional:a) a nivel eclesial nacional y
fronteriza; y, b) con organizaciones de la sociedad civil e instituciones.
• Formación y Sensibilización de la sociedad civil y de gobierno.
• Incidencia Política en normativa protectiva acorde a los instrumentos
internacionales.
Trata de personas:
• Acogida a víctimas de trata de personas y remite a organizaciones
especializadas.
• Iniciativas incipientes de sensibilización y atención a las víctimas
de la trata de personas, coordinadas con otras instituciones.
• La creciente toma de conciencia y sensibilización sobre el fenómeno de
la trata de personas y el trabajo de intervención concreta junto a las mujeres
y las jóvenes más vulnerables, y los niños y niñas en situación de explotación.
El alcance del problema tiene también una magnitud continental. La voz
profética de
En ese sentido los participantes de este II Encuentro Continental se han
planteado las siguientes líneas de acción a implementarse en los próximos tres
años:
Migrantes:
• Que las Comisiones Nacionales de PMH
promuevan un programa de acompañamiento pastoral a los familiares de migrantes
en coordinación con otras pastorales, especialmente con la pastoral familiar,
la catequesis familiar, la pastoral de la educación y la pastoral juvenil, e
incidir ante los gobiernos para que consideren la reunificación familiar como
un derecho de las familias migrantes.
• Que las Comisiones Nacionales de PMH fortalezcan el trabajo de
información y atención integral a los migrantes especialmente a los que se
encuentran en situación irregular, y de incidencia en la definición e
implementación de políticas y leyes migratorias menos restrictivas y en la
atención consular a los migrantes irregulares.
• Que el CELAM, a través de
• Retomar, en nuestros países, como Iglesia latinoamericana, el tema de
la pobreza estructural; de las políticas económicas vigentes; del libre
comercio regional como causas, entre otras, de la migración, incidiendo en los
gobiernos para que promuevan soluciones concretas a éstas causas.
Refugiados y desplazados:
• Realizar acciones de incidencia política con los gobiernos para que:
a) promuevan políticas dirigidas a concretar el Plan de Acción de
México,
b) armonicen la normativa nacional con los instrumentos internacionales,
y
c) apliquen los instrumentos internacionales de acuerdo con el espíritu
humanitario con que fueron creados y garanticen los derechos de las personas,
incluido el acceso al debido proceso.
• Sensibilizar a las autoridades eclesiales, a las pastorales y
movimientos de
• Fortalecer la articulación entre Conferencias Episcopales en el
tratamiento a las personas en situación de refugio y desplazamiento, teniendo
en cuenta el aspecto ecuménico e interreligioso.
• Apoyar las iniciativas de construcción de paz de
Trata de personas:
• Formar y capacitar a los agentes de pastoral e informar a la sociedad
sobre la trata de personas y sus consecuencias.
• Promover y coordinar acciones de prevención a la trata de personas y
de atención a las víctimas, en conjunto con las comunidades eclesiales, las
congregaciones religiosas y otras instancias de Iglesia, organizaciones de la
sociedad civil y organismos gubernamentales e internacionales.
Como punto de partida, es indispensable tener presente los referentes éticos.
Son ellos los que deben guiar los pasos concretos de las implicaciones que las
migraciones suscitan, en el ámbito de las relaciones humanas, del encuentro
cultural y de las relaciones políticas, económicas, sociales y religiosas. A la
luz de los valores éticos es posible moverse con seguridad en el proceso
humano, que las migraciones siempre estimulan.
El fenómeno de las migraciones es portador de un significado
trascendente para la familia humana. Por esto, es preciso abordarlo en la
perspectiva amplia de la cual se reviste. Él no puede ser encuadrado en los
límites de la pugna de intereses estrechos entre países o sistemas políticos y
económicos.
Es parte de la misión de
Bogotà, 02 junio 2006